Relato 1: La elfien justifiera.

Relato 1: La elfien justifiera.
Los humanos dan asco, son desagradecidos, solo contaminan el planeta en el que habitan. Por eso debo eliminarlos, para convertir este mundo en un lugar mejor. Jamás entenderé como un Dios puede cometer tantos errores y después pasar de ellos porque sí, lo veo injusto para los pocos humanos que valen la pena de este mundo. Muchos se contaminan de los desechos humanos que nacieron así, otros simplemente deciden acabar con su vida pues no aguantan tanta toxicidad por parte de esos humanos.
Las chicas humanas pierden óvulos y no los recuperan nunca más, algo que afirma que a la raza humana le falta mucho por evolucionar. A mi raza, elfien, no le ocurre eso por suerte. Cuando un óvulo no es utilizado este vuelve a los ovarios, a la espera de ser fecundado. Los elfien somos una raza poco común pues hace poco que existe. Es una mezcla de elfo y alien, de ahí su nombre. Yo fui la primera elfien en nacer, por lo que me tratan algo especial por eso. Mi madre es una linda alien de ojos rojizos, piel morena, pelo muy largo y marrón oscuro con mechas californianas moradas  y de mediana estatura. Mi padre es un hermoso elfo de ojos marrón con una mezcla de rojo, pelo castaño, muy alto y piel muy pálida.
Yo soy Siyura, tengo 14 años y soy de piel pálida, ojos rojizos y cabello castaño con mechas moradas y bastante alta para mi edad.
Aún no entiendo como el Dios de este mundo no erradicó a los humanos sabiendo que son un error, pues aparte de ser unos seres que todavía no han evolucionado por completo, son seres muy tóxicos. Aparte de los óvulos que pierden las mujeres, los humanos dependen de dormir cada día porque si no mueren mientras que nosotros podemos estar meses sin dormir. Algunos pueden aguantar hasta años sin dormir, e incluso siglos. También tienen muy poco tiempo de vida. Algunos llegan a los 100 años, pero son muy pocos. Nosotros, los seres mágicos, podemos vivir hasta milenios o incluso más.
Los humanos también son seres enfermizos que necesitan de medicinas para eliminar esas enfermedades, demostrando que son seres débiles. Algunos incluso se enferman de enfermedades que no se pueden curar. Es por eso que debo de eliminarlos, pero a veces pienso que Dios los eliminaría algún día al ver el error que creó.
De repente, escuché una voz femenina, una voz que pedía auxilio. Sin dudarlo fui a ver que es lo que pasaba. Cuando llegué al origen del ruido, vi como una chica humana estaba siendo atacada por unos tíos guarros. Como odio eso joder, por lo que me acerqué a los chicos para producirles una parálisis que los detendría durante unos momentos. Con suerte los humanos no me podían ver, pues la magia es muy escasa en este mundo, a menos de que los hayan heredado de sus antepasados.
Cuando los chicos estuvieron paralizados, vi como la chica me miraba sorprendida, por lo que intuí que podía verme, así que le indiqué que se viniera conmigo a un lugar seguro para que no nos encontraran esos capullos.
Esta me dio las gracias por haberla salvado y, cuando vimos que todo está seguro, salimos y la acompañé a su casa por si acaso algún guarro volvía a acosarla. Esa era otra de las cosas que odiaba de los humanos. Muchos de ellos se mueven por el deseo sexual y les da lo mismo si la persona quiere o no, que se mueven por el deseo sexual y nada más, no piensan en las personas de las que están abusando. Bueno, al menos la chica estaba a salvo, eso es lo único que me importaba en estos momentos.
Cuando dejé a la chica en su casa, le di un collar con el que se podría comunicar conmigo cuando necesitara de mi ayuda. Aparte, ese collar la transformaría en una elfa con el paso de los días, pues sentí que era buena persona y que no merecía estar en este mundo. Ella aceptó sin dudar, pues también odiaba este mundo de mierda. Yo le expliqué que desaparecería de la vista de todos menos de los que tenían poderes para vernos y le pareció correcto.
Esto podría hacerlo con los humanos que sepa que son buenos, pues quería que los pocos humanos buenos de este mundo sobrevivieran, por lo que me puse manos a la obra. Buscaba humanos que necesitaran de mi ayuda para, seguidamente, llevarlos al mundo de los seres mágicos para que sobrevivieran a la catástrofe que se avecinaba dentro de poco. Una catástrofe que acabaría solamente con los humanos pues los otros seres vivos merecían vivir en este mundo.
Los humanos a los que rescataba agradecían lo que estaba haciendo y que me apoyaban en mi causa pues, al igual que yo, pensaban que este mundo era una basura con tanto humano por ahí suelto.
Y, por fin, llegó el día en el que la raza humana sería exterminada para siempre. Entre todos hicimos entender al dios de este mundo que los humanos de este mundo era un error y de debían de desaparecer y eso hizo, erradicó a todos los humanos tóxicos que habitaba el planeta tierra y dejando a los humanos que sí valían la pena que vivieran.
Desde ese día, Dios me nombró caballera de su corte para que velara por la seguridad de los humanos y que no ocurriera ninguna desgracia. Todos me conocían por la elfien justiciera, apodo que me gané por proteger a todo ser que merecía vivir. Incluso mis padres me llamaban de esa manera y he de decir que me da algo de vergüenza y no se el por qué. Bueno, tal vez sea que estoy en la edad del pavo o algo por el estilo, porque si no, no lo entiendo.
Total, que tras varios siglos, el planeta Tierra se volvió un lugar próspero en el que todos podían vivir en armonía sin problemas, sin humanos malvados que gobernaran el planeta. Tal era el avance del ese lugar que los humanos pudieron evolucionar más rápido y ya no tenían los problemas que tenían anteriormente.
Me alegra de haber intervenido a tiempo y de haber salvado este planeta de la destrucción de la que no podría escapar pues vi como unas hadas malvadas querían destruirlo controlando a los humanos. Muchos tenían tanta maldad dentro de su ser que eran presas fáciles de esas hadas asquerosas. No os penséis que todas las hadas son lindas y buenas, muchas son malvadas y solo les interesa el poder.
Una vez un hada casi destroza el mundo mágico solo por el poder que podía conseguir si conseguía una piedra que regulaba todo el poder que había en el mundo. Jamás entenderé el por qué hizo eso, si ya de por sí era fuerte.
Creo que es algo inevitable, muchos seres, incluso humanos, deseaban poder, pero acababan muriendo por intentar dominarlo por completo. No entienden que sus cuerpos solo son capaces de aguantar cierto poder, se piensan que lo podrán soportar todo y eso me partía el alma y no sabéis cuanto.
Es por eso que debo de protegerlos a todos, pues no quería que el mal se adueñara del mundo, pues el mal debe de desaparecer de este mundo pues es algo que solo dañaba a las personas y las consume hasta borrarlas del mundo para siempre sin que puedan volver.

~Fin~

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